¿Saben esas mañanas de otoño de una gran ciudad, con las calles llenas de coches, mucho ruido y todo envuelto como en un tono marrón claro? Pues en una mañana así, fue como empezó mi muerte. He de deciros que realmente es una muerte un poco estúpida, para que nos vamos a engañar, acabé tirado en el asfalto de una gran avenida de Nueva York.
Pero bueno, empecemos por ese día otoñal que les he descrito. Yo iba al colegio mayor de Holden por aquella época, y estaba ya en el penúltimo curso.El caso, tampoco quiero enrollarles, es que como cada mañana yo salí de casa hacia el colegio. Han de saber que mi colegio esta como a unas 15 manzanas de donde vivo, ¿vale? Pues ese día cuando alcanzaba ya la octava manzana, me pare en una tienda de Cds de música. No crean que a mí me apasiona la música, pero es que vi algo que me sorprendió bastante. Una chica.
Las chicas son algo que no termino de entender pero bueno. Entre en la tienda y estuve unos minutos disimulando hasta que cogí un Cd al azar y fui al mostrador. Ella vestía una sudadera rosa, unos pantalones pitillo y unas zapatillas tipo "vans" pero sin marca. Era curioso, llevaba un calcetín de cada color. Tenia una pequeña marca roja bajo la barbilla, el pelo oscuro, los ojos marrones y una bonita sonrisa la verdad. "La mayoría de la gente, o no sonríe, o tiene una sonrisa asquerosa". Pero tampoco voy a convertir esto es una vaga descripción de una chica guapa.
Desde entonces todos los días pasaba por la tienda y compraba un Cd. Si les sincero, era un verdadero cobarde. No por nada. Simplemente nunca me había dado por las chicas la verdad. No se que tienen que no me termina de convencer. No quiero decir que sea homosexual. Pero es que había cosas de ellas que no entendía. Como eso que decían de que "maduran antes". Luego son siempre ellas las que salen una noche, se emborrachan, se acuestan con un tío y se tiran la semana siguiente arrepintiéndose de lo que han hecho. No se, la verdad es que no lo entendía muy bien. Tampoco la conocía como para saber si era ella como son las chicas en general. Pero si que parecía diferente, aunque claro, siempre lo parecen.
Pues bien, mañana tras mañana yo cruzaba hasta la octava manzana para ir a la tienda, comprar un Cd y verla. Si les digo la verdad no recuerdo cuanto tiempo hice eso. Se lo juro. Es que morir puede producir cosas de estas de que no te acuerdes de todo, ya les tocara.
Todo fue así hasta que una mañana compre un Cd y, antes de salir, le pregunte su nombre. Le hizo bastante gracia y conseguí quedar con ella para salir por la noche. Lo que no sabia es que para por la noche yo ya seria un fiambre envuelto en plástico.
Habiamos quedado en el local de la esquina de las calles Tops y Cret. Y ella estuvo esperando como hora y media. Yo llegue a la hora, se lo juro, pero ella no me vio...bueno nadie me veía. Decidió llamar a mi numero y, evidentemente, yo no respondí. Mi hermano Allie cogió el teléfono.
Allie era un chico realmente estupendo, de esos que no hay. Siempre estaba queriendo hacer cosas conmigo, yo le sacaba 3 años, pero él era muy maduro para su edad. En cuanto supo quien era la chica, la invito a que fuera a casa para explicarle lo sucedido. Cuando ella llegó mi hermano, que estaba llorando, la llevo directamente a mi cuarto. La pobre casi se desmaya cuando entro. No porque estuviera desordenada, que tampoco seria normal. Pero se cayo al suelo cuando vio todas esas cajas de Cds apiladas, sin abrir, con su envoltura de plástico y todo.
Creo que jamas ella, ni mi hermano Allie, ni si quiera mis padres supieron del todo lo que había sucedido. Pero se lo resumiré un poco, ya que en realidad es una muerte bastante estúpida
Yo, antes de que esa chica empezara a trabajar en la tienda de Cds y yo me empezase a parar para verla, solía ir andando al colegio mayor. Pero desde aquel fatídico dia de otoño empecé a tener que ir corriendo debido al tiempo que perdía en la tienda. Esa mañana me pare a hablar con ella y pedirla el número y todo eso. Cuando salí de la tienda me quedaban 3 minutos para llegar a la tercera planta del colegio que estaba a unas cinco manzanas. Mire al reloj, mire la puerta del colegio a lo lejos y empece a correr. No es que corriera porque sí, si hubiera sido otro dia no me hubiera importado faltar a primera, pero ese día había examen de física. Y no se imaginan a mi profe de física. Quizás otro día les hable de él. El caso es que cuando ya solo me quedaban dos manzanas para llegar me atropelló un autobús a 50 km/h. Mi cuerpo quedo tendido en mitad de aquel concierto de pitidos y luces. Todo lleno de sangre y eso.
Mi mano izquierda aun seguía agarrando un Cd de los Blues Brothers junto con un pedazo de papel en el que ya solo se distinguían siete de los nueve dígitos debido a la sangre que manchaba el papel.

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