martes, 11 de diciembre de 2012

Caminé hasta la quinta y cogí un taxi.

No recuerdo bien que canción tocaba la orquesta en ese momento. Solo puedo decirles que fuera la que fuera, estoy seguro de que la estaban destrozando. El tipo que tocaba la batería no hacia mas que meter florituras por todos las dos. Odio a la gente que hace eso, en plan, ese tipo de cosas. Intentan adornarlo todo cuando no ven que como esta ya, esta bien. Y aquel tipo aprovechaba cada maldito momento para meter florituras. La gente que hace ese tipo de cosas solo quiere protagonismo. Pero qué sabre yo.
Le pedí al camarero un vodka con naranja. No es mi bebida preferida pero se le acerca. A mucha gente no le gusta el vodka, no soportan esa especia de escozor que es deja en la garganta, ya saben, que es como cuando te echas sin querer colonia en la boca y sabe fatal. Si les soy sincero, a mi tampoco me agrada. Pero es de lo poco que puedo beber sin que tenga un sabor vomitivo.
Eche un ojo a todo el local. Estaba lleno de gente de la facultad de medicina. Al parecer ese día era importante para esa gente. Ya veis que cosas, no les basta con ganar una fortuna sino que encima les dan días libres para celebrarlo.
Se habían puesto buenos trajes y vestidos, pero todos llevaban el símbolo de medicina, esa cruz roja con el fondo blanco, en alguna parte de su ropa.
Eran todos falsisimos. Esa gente es siempre falsisima Se creen los dueños de mundo por hacer su trabajo. Admito que es un trabajo bastante honorable. De pequeño a mi me operaron de apendicitis y le regalé una buena botella de vino al medico. Siempre estaba queriendo hacer cosas para animarme y eso.
Pero los tíos que había en esa sala eran todos falsisimos, de verdad. Parecían los típicos médicos que hacen su trabajo solo por el reconocimiento que les da y en realidad ni les gusta hacerlo. Seguro que muchos de ellos iban al trabajo pensando en si consiguen ese día tirarse a una enfermera guapa en vez de pensar en cuantas vidas podían salvar ese día.
Me fije en los de la mesa que había a mi derecha.Una chica rubia con un vestido rojo, ¿como no?. Pero el tipo que estaba con ella era bastante curioso. No es el típico chico que sale con tías como esa. Pero tampoco era feo ni nada de eso. Simplemente normal.
Pero los que estaban en la mesa de mi izquierda no tenían ningún desperdicio. El tipo llevaba un uniforme de la marina y estaba sentado junto a una chica que llevaba un vestido verde con lantejuelas  El chico la estaba metiendo mano por debajo de la mesa mientas ella intentaba disimular. Pero lo peor de todo no era eso. Estaban tan encima de mí que podía escuchar la conversación. Imagínense a un tío metiendole mano a una chica mientras esta hablando de que cuando estaba en el regimiento siempre le tocaba a él limpiar los baños. Y mientras la chica le decía cosas como "Oh, pobre de ti. Ay! Por favor, aquí no."
Me acabé mi vaso de vodka con naranja y salí de allí. Era un sito curioso el local Holden, pero no estaba en vena como para tirarme allí toda la noche solo. Ademas el camarero me había servido el vodka a malas, se olía que yo no alcanzaba la edad mínima para beber. Pero se me nota poco por lo de que soy alto y eso.

Caminé hasta la quinta y cogí un taxi.



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