Este era un pastorcillo (mi hijo JAAAAAA ni puta gracia, pero tenía que decirlo), y como se lleva en la sangre eso, pues siempre gastaba bromas y decía: que viene el loboooo, que viene el lobooooo, y tooooodo el mundo se escondía, porque pensaba que venía el lobo. Entonces un buen día, cuando de verdad vino el lobo mi hijo gritó: que viene el lobooooo, que viene el lobooooo. Y qué pasó? Pues que no le hicieron ni puto caso y no se escondió nadie. Entonces vino el lobo y vio una casa de paja, entonces sopló sopló hasta que la tiró. Después vio una casa de madera, sopló y sopló hasta que la tiró, y finalmente vio una casa de piedra, que sopló pero no pudo tirar. Dentro había una bruja fea y asquerosa, que había encerrado a dos chicos y los estaba dando de comer para que engordasen, los niños pensaban que era para que lo pasaran bien y tal, pero realmente se los quería comer. Qué pasó? Pues que vino un hombrecillo vestido de verde, mató a la bruja y los niños, que se estaban medio cocinando, terminó de cocinarlos y los repartió entre los pobres para que comiesen. En ese momento, se deshizo la maldición y una mujercilla que estaba dormida se despertó.

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