miércoles, 12 de diciembre de 2012

Les diré todo lo que quieran oír.

Hagamos un trato, ¿les parece? Yo les diré todo lo que ustedes quieran oír. Pero, por favor, no se crean nada.
Muchas personas es que no saben mentir. No es que no puedan, sino que no saben hacerlo bien. Simplemente son buenas personas. No quiero decir que las que mienten sean malas personas...Bueno en realidad sí. Pero yo miento mucho. Si les digo la verdad, miento todo el tiempo. No es que lo haga porque no quiera que me conozcan, simplemente es divertido. Es como un juego.
Estas en una discoteca con tus amigos, y se acerca un grupo de chicas. Entonces todos empezamos a presentarnos y, en vez de decir mi nombre, digo un nombre falso. No por nada. Simplemente porque puedo.    
Hay personas que se toman esto fatal, en plan: "Oh, ¿cómo has podido mentirme?" Ni que fuera un crimen, joder. No es para tanto. Pero hay gente muy susceptible por ahí.
No soporto a la gente muy susceptible. No es que me caigan mal ni nada de eso. Pero es que yo soy muy de hablar, ¿saben lo que les digo? En plan, debatir y todo eso, pero sin malos rollos ni nada. Hay personas que son muy susceptibles y con las que es imposible hablar. Imagínense si las mientes...Aunque también dicen que tengo un tic.
Una vez, en un pub ,donde se puede jugar a las cartas y escuchar buena música, un tipo me lo dijo. Estábamos jugando una partida de poker descubierto. A las dos manos de sentarme hice un "all in" y el tío aquel me dijo que yo tenía un tic. Aunque, si les digo la verdad, el no debía tener ni idéa. Si estas jugando una partida de poker y de verdad le coges el "tic" a alguien...pues no coges y se lo dices, ¿no? No se, me pareció bastante estúpido la verdad. Aunque no le juzgo la verdad, es que hay gente que no soporta callarse ese tipo de cosas. Es como que necesitan decirlo en voz alta para que los demás piensen que es una persona inteligente y con buenos ojos. En parte me dan cierta pena ese tipo de personas. Creo que mucho de ellos jamas llegaran a contemplar una felicidad plena, aunque nadie puede, pero ellos  menos. Porque viven un poco sumidos en su propio mundo, que saben perfectamente que es mentira, y se creen que tienen personalidad. Mucha de esa gente son solo copias mal hechas de otras personas.

Había recorrido ya como cuarenta manzanas cuando, no se bien por qué, decidí que prefería seguir andando. Así que le dije al taxista que parara. Le di dos billetes de veinte dolares y cerré de un portazo. En verdad, no se por qué hice eso pero conseguí que aquel taxista se bajara del taxi y me empezase a gritar como un descosido. Deberían haber visto como gritaba aquel hijo de puta. Parecía que le hubiese robado o algo. No paraba de gritar cosas como "Te crees que el mundo es tuyo por darme propina  o "Te piensas que los coches se arreglan solos". Les juro que no fue tan grande el portazo, pero tenían que ver la cara de aquel hombre. No sabía como responder ante aquello así que me dí media vuelta y empecé a correr. Lo último que vi fue un guante blanco como a 3 centímetros de mi cara.

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