jueves, 27 de diciembre de 2012

La felicidad. Eso sí es una cosa rara. Es otro sentimiento de esos. Digamos que es un pez gordo de los sentimientos. Sentado al lado del odio. La felicidad se que es un sentimiento complicado. La vida solo es una sucesión de decisiones que tomamos a lo largo del tiempo. Decisiones pequeñas como comprar un caramelo , o decisiones grandes como saludar a alguien. Porque saludar a alguien es una decisión grande, aunque no lo parezca. Saludar a alguien puede implicar que esa persona se convierta en la mas importante para ti el resto de tu vida, o quizás solo sea una cara borrosa al cabo de unos días. Nuestras decisiones van, en muchas ocasiones, limitadas por los demás. No a propósito, sino por nosotros mismo. Tomamos decisiones pensando en los demás. No siempre, pero sí muchas veces. 
Yo, a veces, planteo la idea de en qué van a pensar el momento justo antes de su muerte. Cuando vayan a morir, ¿qué sera lo primero que se les pase por la cabeza? ¿La cantidad de chicas que han besado? ¿Aquella vez que murió un familiar importante?¿El día de el nacimiento de su hijo?¿La cantidad de tíos a los que has rechazado por tener el pelo de x foma?¿En quién se acordara de ti dentro de dos meses? Yo, sinceramente, espero morir de un balazo y que no me de tiempo a pensar. Porque, si me pusiera a pensar...no se. Yo creo que mucha gente piensa en las cosas que pudo hacer y no hizo. Se arrepiente, pero no de cosas que ha hecho, sino de cosas que no ha hecho. Y eso no esta bien. Ese arrepentimiento viene dado por decisiones tomadas contando con la felicidad de los demás. La felicidad de los demás no debe limitar la nuestra. A veces hay que ser egoístas.
Por eso espero que sean felices, de verdad, algún día.

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